miércoles, 24 de enero de 2007

¿Cuál es la Onda? Parte 1


Nunca me sentí a gusto reflexionando sobre el arte, pensaba que era algo que se reserbavan las viejas paquetas de recoleta que no tienen nada que hacer de su vida o los salames con boina que van por el 3er año de letras en la UBA y no tienen idea de cómo ganarse una mina. Sin embargo, con la madurez se van perdiendo ciertos prejuicios y se van abordando otros. Hoy por hoy me está gustando pensar en el arte pero no soporto que me empujen en un boliche.
En las obras del arte el intérprete plasma su versión de la realidad, o por lo menos de una porsión, ella es la manifestación de un concepto, de un pensamiento, de una porción del espíritu que no tiene lugar en el mundo físico, como las emociones sin nombre que los escritores mediocres intentan definir como ecuaciones de emociones cotidianas, como si fuera tan facil.
Hoy en día es muy popular la creencia de ver para creer nada es imposible, a menos que lo presencie, y mientras que los ilusionistas se llenan los bolsillos exprimiendo este grano en la frente del pensamiento moderno, algunos dan vuelta la frase y lo ponen como estandarte creer para ver.
El arte es una forma de fé, nadie te dice si tenés algo artístico dentro tuyo, simplemente se te desvorda como un vaso de cerveza lleno de espumo o como una mujer de 9 meses de embarazo, es algo que sale uno lo quiera o no. Hay quienes hacen todo lo posible para guardáselo dentro, sospechando que éste tipo de impulsos podrían carcomerlos como personas y enfrentarlos a un sin fin de complicaciones en su vida para ellos placentera, grave error, ya que éste tipo de fé corroe por dentro, y la única forma de sanar las heridas es exteriorizandolas a que se quemen en el sol. Pero uno no es nadie para ocuparse de ellos.
Los que se verdad creen y se abandonan a sus impulsos creativos, llegan a un punto en que deben plasmar éste impulso, como una forma pagana de exorsismo. Sí, en las obras plasman éstas urgencias, pero nunca llegan a la perfección, tal vez por que las 3 dimensiones de nuestro universo no alcanzan para retener a la forma perfecta del impulso, o tal vez sea ocasionado por el grado de distracción que asecha la mente del hombre y lo convierte en artífice de 1 millón de preocupaciones al mismo tiempo dejando poca memoria RAM a lo que de verdad a lo que uno concientemente le gustaría dedicarse.
Y sabiendo ésto por los testimonios de los mismo artistas, podemos concluir que el arte es sólo más que un espejo de un mundo en donde viven todos éstos pensamientos de los artistas, tal vez juntos, tal vez separados por galaxias; pero es un espejo translúcido, por que no refleja la realidad misma del objeto artístico, sólo una versión imperfecta. Y como todo espejo refleja algo, pero lo que lo diferencia de los espejos que usan las viejas para pintarse los labios en el colectivo, es que éste espejo es ampliamente más hondo, por éso es que en una obra de arte uno puede encontrar cosas que ni el mismo artista ha concebido. Me ha pasado de mirar un cuadro y ocurrirme pensamientos tan significativos e irreberentes que es imposible que el autor los halla pensado.

Pero si las obras de arte son como espejos, entonces qué son los espejos? Son la obra de arte de Dios. La foto es de un mamarracho.

1 comentario:

S dijo...

Dick Laurent is dead.