Salí por La puerta de
mi casa y al atravezar El umbral una serie de
sensaciones se colaron en
mí sin pedir permiso. El pasto parecía MoVeRsE con
El viento, Las flores bailaban entre ellas con
un ritmo hipnotizante, una h o r d a de
p á j a r o s se precipitaba por sobre mi ser en
un aTaque que
ParecíA ensayado con
militar presición. El aire que
entrABA por mis narices daba volteretas y acrobacias, casi sentía que
soplaba mi alma,
El Dios Sol les entregaba VIDA.
La sabiduría se enamora de la ingenuidad.Extracto de -Obra sin Título- Leandro Falcón
Cada palabra es un universo sobre sí misma
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