martes, 16 de enero de 2007

Y la Roca Gritó

Trató de tomar el atajo como le habían aconcejado, para cortar camino, como 3 cuadros le había asegurado Miguel "loco, no te podes perder... te metés por Udahondo y vas a ver como un callejón, loco le pegas derecho y salís a Persa, no hay pierde". Cuando llegó a la calle en cuestión se dió cuenta de que el famoso callejón estaba de hecho cerrado, un alambrado cubría el espacio entre los dos edificios que se enfrentaban. Que gracioso, pensaba que no había callejones en Argentina, solo en Nueva York... y yo me mando, no tengo muchas ganas de caminar.
Miró para ambos lados de la calle para asegurarse de que no hubiera nadie presenciando éste acto de malabarismo que iba a ser treparse al alambrado y atravezarlo, pero quién va a estar en una zona como esa a las 3 y cuarto de la mañana. Se agarró por entre los ojos del alambre y empezó a trepar, eran solo 3 metros, nada del otro mundo. Cuando llego a la mitad pensó "lo difícil va a ser bajar del otro lado". Estaba más o menos por la mitad cuando vió los destellos rojos y azules en la pared de ladrillos. Que gracioso, pensaba que sólo las luces de policía de Nueva York tenían esos colores, por la bandera yanqui digo. Cuando prendieron la sirena se dió cuenta que la presencia de la gorra era en honor a él, asi que sin mirar tomó aire e hizo un esfuerzo por levantarse por sobre el alambrado lo más rápido posible, y cuando llego a la punta se pasó al otro lado callendo de espalda al suelo, justo sobre un charco que lo esperaba ansioso al encuentro. Al caer miró hacia los uniformados que le gritaron algo incomprendible, casi por reflejo se paró y encaró hacia el callejón, que por lo largo y oscuro, era difícil que lo vieran. Más tarde reflexionaría que no había razón para correr dado que no estaba haciendo nada malo, no tenía nada encima, ni antecedentes, pero llego a la conclusión que actuó por reflejos y por el asco que le daban esos impotentes hombres de azul Al servicio de la Comunidad.
Mientras iba corriendo pudo ver a dos vagabundos alrededor de un fuego comunal, teniendo una especie de conferencia, tetrabrick (blanco) de por medio, pudo escuchar a uno de los hombres mientras esbozaba una teoría a su compañero de noche:

...Lo malo de ser una persona sensible, es que éste es un país de patoteros, si querés ser una persona con sensibilidad te tenés que ocultar entre tus pares hombres con una máscara de rudeza, o no vas a poder vivir, no te van a dejar vivir, tenés que ser una mudo como la piedra loco, y los únicos putos momentos en que vas a poder dejar respirar tu instinto va a ser con las mujeres, éso son las mujeres para mí...

Rumiaría este pensamiento por unos días

Extracto de -Obra sin Título- Leandro Falcón

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